Real Academia de Historia y Arte de San Quirce
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La biblioteca machadiana: “Hoy es siempre todavía”

 

La que fuera otra alcoba del pupilaje de doña Luisa es hoy la sala en la que se testimonian las principales actividades de Antonio Machado en Segovia.

 

De las tres paredes que conforman la habitación, la de la izquierda, según entra el visitante, exceptuando la fotografía de colocación del busto de los hermanos Barral en el patio (12 de agosto de 1962), está dedicada al eco que en la prensa segoviana produjo la llegada del poeta a la ciudad en 1919. En el acta de toma de posesión de su cátedra de Francés, también se ve que se le agregó la de Literatura, hasta que en 1929 llegó Ángel Revilla.

 

En esa misma pared, y a través de algunas instantáneas antiguas de las calles de Segovia, se reproduce el itinerario aproximado del poeta, que el viajero puede recorrer, si quiere, desde la pensión hasta su centro docente, el Instituto General y Técnico, que se conserva aún con esa misma función, aunque ahora se llama Instituto “Mariano Quintanilla”. Es conocida la manía que tenía Machado a las escaleras, porque al tener pies planos le costaba mucho subirlas, y se quejaba de ello, pues se las encontraba en todos los sitios: para entrar en la pensión, para entrar al Instituto, hasta en el aula donde impartía sus clases.

 

La pared central de esta “Biblioteca machadiana” se dedica a los viajes que cada fin de semana realizaba Machado a Madrid, para participar de la intelectualidad de la capital; escribir teatro con su hermano Manuel, visitar a su madre, y a partir de 1928, encontrarse con Guiomar. La cercanía a Madrid fue el motivo de su solicitud de traslado de su cátedra jienense. El viaje lo hacía en tren, al que llamaba irónicamente el poeta “El tren de las Euménides”, aludiendo a la fealdad de las profesoras de Magisterio que semanalmente también se desplazaban a Madrid. Siempre viajaba en el último vagón, al que llama “el balcón de los paisajistas”, porque le permitía el privilegio de las vistas. Podríamos recordar muchos poemas machadianos con el motivo del tren.

 

En esta pared central también se aportan testimonios de la vida social de Machado en Segovia, sobre todo fotografías de las tertulias, como la de Fernando Arranz, a la que Machado se refería como “taller florentino del Renacimiento”. En ella se leía el periódico; se escuchaban conciertos del P. Villalba; se hablaba de filosofía moderna, se leían textos de Benedetto Croce; se discutían temas de actualidad política y social; incluso era un ámbito de promoción de estudios (esta tertulia pagó 6 pensiones de estudios en escuelas de España); de organización de actividades (los congresos pedagógicos de los años 1927, 28 y 29); y fue también germen del nacimiento de centros de colaboración pedagógica. De algunos de los contertulios se muestran caricaturas publicadas en la prensa de la época, y fotografías del Café Castilla y de la terraza del taller de Fernando Arranz. Uno de los contertulios más cercanos a Machado fue Blas J. Zambrano, el padre de María, poeta y filósofa, al que también esculpió en 1923 un busto Emiliano Barral, al que tituló “El arquitecto del Acueducto”, que aparece fotografiado (y que actualmente puede verse en el Museo de Segovia).

 

Algunas veces la tertulia se extendía a los paseos alrededor de Segovia. Machado gustaba de caminar, tanto solo, como con sus compañeros. Grau casi siempre le acompañaba, pero Seva, funcionario de hacienda, era su sombra.

 

Por último, en esta pared central también se evoca la relación de Antonio Machado con la también poeta Pilar Valderrama, su “Guiomar”: su primer encuentro en el Hotel Comercio europeo, en 1928; algunas cartas del poeta a su nuevo “amor”, y varias fotografías del Jardín de la Moncloa (en Madrid), donde se encontraban clandestinamente, o del que llamaban “nuestro rincón”, seguramente en algún café del barrio de Chamberí, donde vivían su madre y su hermano.

 

El lateral derecho de la Biblioteca se dedica, por un lado, a los homenajes y visitas que recibió Machado durante su estancia en Segovia, y por otro, a su actividad política.

 

Respecto a los homenajes, está representada la iniciativa de promover al poeta como candidato de la Real Academia Española en 1927, por los miembros de la Universidad Popular y por los compañeros del Instituto.

 

Pero el homenaje más importante y público que Machado recibió en Segovia fue el compartido con su hermano Manuel, y se produjo en 1928, en el teatro Juan Bravo, en el contexto del estreno de su obra teatral Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel, que habían escrito de modo conjunto, como todas las demás de su teatro poético. En el panel se pueden leer desde el protocolo proyectado para el homenaje, con la intervención de las diferentes autoridades locales, hasta los recortes de la prensa local que cubren la noticia.

 

La visita del maestro Unamuno en 1922, invitado por Machado para impartir una conferencia para la Universidad Popular, también está documentada en el panel.

 

El busto dedicado por Emiliano Barral al poeta en 1922, del que se encargó copia a su hermano en 1949 por la Universidad Popular, para mostrarlo en esta Casa-Museo de Segovia, y el poema que el poeta le hizo en respuesta de su obra, son motivo de otro de los paneles de la pared derecha.

 

Por último, queda muy bien documentado el compromiso político republicano que Machado desarrolló en Segovia, fruto de su reflexión constante sobre España, y de la coherencia entre su obra y su vida. Machado trajo a Segovia a José Ortega y Gasset, a Ramón Pérez de Ayala y a Gregorio Marañón, para que apoyaran con su presencia y su palabra, el tímido republicanismo que en la Segovia provinciana se había desarrollado, en un acto propagandístico en el Teatro Juan Bravo (febrero de 1931), cuyas fotografías se pueden observar en esta sección. El 14 de abril de 1931 resultó vencedora la República en las elecciones generales. Y Machado, que se había manifestado públicamente, como hemos dicho, a su favor, sería el encargado de izar la bandera republicana en el balcón del Ayuntamiento de Segovia.

 

El motivo que da nombre a esta sala de la Casa- Museo son los libros. En los expositores horizontales del lado izquierdo (desde la puerta) se pueden ver ediciones de teatro de los Hnos. Machado y carteles de sus estrenos, incluso de sus adaptaciones cinematográficas posteriores. En el lado frontal, se muestran ejemplares de la “Hora de España”, en la que Machado publicaría muchos artículos de crítica literaria y de política, en esa progresiva evolución hacia el compromiso ideológico; y más a la derecha, ediciones de los libros de poesía de Guiomar: Huerto cerrado (1928), Esencias (1930), incluso su libro de memorias Sí, soy Guiomar. Memorias de mi vida (Barcelona, Plaza & Janés, 1981)… Todo el expositor del lado derecho está dedicado a ediciones de la poesía de Antonio Machado.

 

Los libros de los armarios inferiores son para uso de los investigadores: traducciones de la poesía de Machado a otros idiomas, y estudios sobre su vida y obra.

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