San Quirce devuelve al IES Mariano Quintanilla los medallones de ilustres segovianos que custodiaba desde 1963

La Real Academia de Historia y Arte de San Quirce ha devuelto al IES Mariano Quintanilla los seis medallones con las efigies de personajes ilustres de la historia de Segovia que tenía cedidos en depósito desde 1963. Las piezas, que forman parte del patrimonio artístico del instituto, fueron retiradas de las paredes del Aula de San Quirce el pasado 7 de septiembre, en una operación encabezada por el propio director del centro educativo, Juan Antonio Sanz. El acto de entrega ha tenido lugar días después, en el salón de actos del instituto, en presencia de la directora provincial de Educación, Yolanda Lucía Arcones, y del director de la Academia, Pablo Zamarrón.

Los seis medallones representan a Andrés Laguna, Diego de Colmenares, Diego de Ochoa Ondategui, Felipe Scío y Riaza, Andrés Gómez de Somorrostro y Carlos de Lecea, están realizados en yeso y tienen unas dimensiones aproximadas de 94 por 78 centímetros. Salvo el de Carlos de Lecea, fueron colocados junto a otros quince en el paraninfo del instituto en 1885. La Real Academia de San Quirce los recibió en depósito en 1963 y en su sede han permanecido hasta ahora, visibles en las parades del Aula. Las piezas constituyen todo un testimonio de la voluntad de las instituciones educativas segovianas de conservar y divulgar la memoria de sus figuras históricas: Andrés Laguna, médico, naturalista y escritor del siglo XVI; Diego de Colmenares, autor de la célebre historia de la ciudad; Diego de Ochoa Ondategui, benefactor del siglo XVIII; Felipe Scío y Riaza, escolapio, traductor de la Biblia y obispo de Segovia; Andrés Gómez de Somorrostro, historiador y autor de El Acueducto y otras antigüedades de Segovia, y Carlos de Lecea, jurista e historiador.

De los veintiún medallones que hubo en el antiguo paraninfo, veinte fueron realizados en 1885 por el escultor vallisoletano Aurelio Rodríguez-Vicente Carretero, autor también de la estatua de José Zorrilla y del monumento al Conde Ansúrez, ambos en Valladolid. El medallón de Carlos de Lecea es obra del célebre escultor segoviano Aniceto Marinas, que lo hizo con motivo del homenaje que Segovia tributó a Lecea en 1915 por su ochenta cumpleaños.

Momento de la retirada del medallón de Carlos de Lecea, en la nave de San Quirce, el pasado 7 de septiembre

Según explica el académico Juan Manuel Santamaría en el catálogo dedicado a la colección artística de la Real Academia de San Quirce, avanzado el siglo XX, las autoridades educativas decidieron suprimir el paraninfo y destinar su espacio a gimnasio. Los medallones habrían terminado entonces arrinconados, hasta que académicos de San Quirce rescataron seis de ellos. En este sentido, la Academia guarda documentación que permite precisar parte de la historia. En el acta de la sesión académica del 3 de febrero de 1963, figura expresamente la recepción en depósito de seis medallones de segovianos ilustres. La directora del Instituto de Enseñanza Media cedía a San Quirce seis piezas que pasaban a quedar bajo su custodia. Pero el documento deja en el aire dos cuestiones que durante años han acompañado la historia de los relieves: por qué fueron depositados solo seis de los veintiún medallones que llegaron a decorar el paraninfo y qué ocurrió con el resto.

En los últimos quince años, la dirección del IES Mariano Quintanilla y un grupo de profesores han trabajado con interés y dedicación en la recuperación y preservación del patrimonio que atesora el histórico centro. Fruto de esta labor ha sido la creación de dos museos, el Museo González y el Museo Académico Carlos del Barrio, y la recuperación de la antigua Biblioteca, que hoy lleva el nombre de Florinda Callejo. En este contexto surgió la iniciativa de solicitar a la Real Academia de San Quirce los medallones, que ahora vuelven a ocupar el espacio para el que fueron concebidos.

La devolución se produce después de que los relieves hayan formado parte del patrimonio visible de San Quirce durante muchos años, así como de publicaciones y catálogos dedicados a las colecciones de la institución. La Academia estudia ya alternativas para llenar los huecos ovalados que tanto tiempo han ocupado los medallones de yeso, aunque estas seis piezas seguirán formando parte de la memoria sentimental de la institución. De hecho, gracias a la sensibilidad de los académicos, las efigies han llegado a nuestros días en un excelente estado de conservación.