El pasado 22 de agosto murió, a los ochenta y cuatro años, Rosa Quintanilla García, tercera hija de Mariano Quintanilla Romero, uno de los fundadores de la Universidad Popular Segoviana e impulsor de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, y Elena García Fresnedo.
Rosa Quintanilla nació el 12 de marzo de 1941 en Segovia, donde cursó los primeros estudios, el bachillerato (en el instituto que ahora lleva el nombre de su padre) y el Magisterio. Aunque obtuvo la oposición de maestra, ejerció muy poco tiempo en un pueblo de la provincia de Jaén. En 1966 se licenció en Filosofía y Letras, por la Universidad Complutense de Madrid, en la especialidad de Historia. Para la obtención del título, elaboró un estudio biográfico y crítico de la vida y la obra de su bisabuelo, titulado El pintor Mariano Quintanilla y dirigido por el catedrático Diego Angulo Íñiguez, por el que obtuvo la calificación de sobresaliente.
Una vez terminada la carrera, desempeñó durante dos años un trabajo altruista en París, en atención a migrantes españoles, lo que le posibilitó el perfeccionamiento del francés. De vuelta a España, trabajó en el instituto de Alcalá de Henares y preparó las oposiciones para profesora de Secundaria. Cuando logró la plaza, ejerció varios años en el Instituto Arcipreste de Hita, de Madrid, y después en el Instituto Isabel la Católica, donde desarrolló el resto de su carrera profesional, hasta su jubilación en 2011.
Mujer positiva, de gran vitalidad, y dotada de una excelente memoria, disfrutaba de un extenso círculo de amistades. Como fiel -y a veces apasionada- defensora de la memoria de su padre, Rosa hizo todo lo posible para que el nombre y la obra de Mariano Quintanilla, así como los de los hombres y mujeres de la generación a la que perteneció, fueran conocidos y reconocidos tanto dentro como fuera de Segovia.
Llevaba una vida sobria, austera, y era generosa y desprendida. Ayudaba a cuantos familiares y amigos se lo solicitaban, aunque tenía un carácter independiente que le impedía pedir ayuda si la necesitaba. Mujer creyente pero tolerante con las creencias y pensamiento de los demás, atesoraba un espíritu abierto que le permitió trabar amistad con gentes de toda edad y condición.
Falleció en Madrid, silenciosa e inesperadamente, dejando un gran vacío entre los suyos. La Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, al tiempo que transmite esta triste noticia, desea hacer llegar a los familiares y amigos de Rosa Quintanilla García el pesar de los académicos y su más sentido reconocimiento al legado familiar que heredó y al que se mantuvo fiel toda su vida.
Descanse en paz
