Pedro Calafate cierra con brillantez el ciclo sobre la Escuela de Salamanca

El profesor Pedro Calafate, de la Universidad de Lisboa, puso el broche de oro, este 28 de noviembre, al ciclo dedicado a la Escuela de Salamanca, o Escuela Ibérica de la Paz, en denominación acuñada por el propio Calafate y que es hoy aceptada por los estudiosos internacionalmente. Ibérica, por desarrollarse en la Península, no solo en Salamanca ―Francisco Suárez enseñó veinte años en Coímbra―, y de la Paz, por ser la concordia el estado natural del ser humano.

Pedro Calafate, durante la conferencia

En la charla, partiendo de breves y selectos textos de los autores más significados de la Escuela (Vitoria, Domingo de Soto, Suárez, Azpilicueta, entre otros), Calafate desmenuzó sus principales ideas, destacando la necesidad de fundamentar en el derecho natural, propio de todos los seres humanos, el poder civil y la justicia. La Escuela Ibérica de la Paz trató así de defender una legalidad basada en la razón humana, universal, y no en la razón de Estado, instalada en occidente tras la paz de Westfalia.

Si para la razón de Estado los derechos se conceden, según los escolásticos de Salamanca los derechos se reconocen. La Escuela de Salamanca se anticipó así cinco siglos a pensamientos humanistas imperantes tras la Segunda Guerra Mundial, al declarar que el poder civil tiene por naturaleza un origen democrático, no imperial, o al justificar la desobediencia civil cuando la legislación, la esclavitud o la guerra chocan contra la recta razón.

El ciclo de conferencias se ha desarrollado con brillantez. Con su organización, la Real Academia de San Quirce se ha anticipado unos meses a los actos conmemorativos del 500º aniversario de la fundación de la Escuela de Salamanca, que tendrán lugar en 2026 en numerosos puntos de España.