«El trabajo de las hermanas Alfaya dio carta de naturaleza a los bordados segovianos»

La profesora Isabel Pérez-Villanueva, académica correspondiente de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, impartió este viernes, 17 de abril, la conferencia titulada La proyección de la JAE en la educación de las mujeres en Segovia: María Paz y María Concepción Alfaya y María Victoria Jiménez Crozat, correspondiente a la quinta lección del XLVII Curso de Historia de Segovia que San Quirce dedica a la relación de la provincia con la Junta para Ampliación de Estudios (JAE).

En el primer tercio del siglo XX, la JAE impulsó la renovación pedagógica mediante pensiones para ampliar estudios en el extranjero. Aunque la mayoría de los beneficiarios fueron hombres, las mujeres también accedieron a estas ayudas, lo que supuso un paso clave para su formación en un contexto social restrictivo. La ponente centró su exposición en tres figuras. Las hermanas María Paz Alfaya López, inspectora de Primera Enseñanza, y María Concepción Alfaya López, profesora de la Escuela Normal de Maestras de Segovia, recibieron pensiones de la JAE en 1922 y 1925 para viajar a Francia y Bélgica, donde estudiaron métodos educativos y etnografía. Su aportación más destacada fue la sistematización de los bordados populares segovianos, una tradición entonces en decadencia.

Isabel Pérez-Villanueva, durante su ponencia, en presencia del vicedirector de San Quirce, Juan Luis Garcia Hourcade

Ambas publicaron en 1930 Los bordados populares en Segovia, obra con más de ciento cincuenta láminas en color que recopilaba, estudiaba y dignificaba estos bordados. «En cierto modo, eso salvó la decadencia en que estaban los bordados segovianos», dijo Isabel Pérez-Villanueva, que destacó la labor de las hermanas Alfaya en favor de la sistematización y el estudio de una tradición artesanal «que en aquel momento estaba muy de capa caída y se consideraba menor». Gracias a su trabajo, impulsado por el conocimiento adquirido en Europa, se organizaron exposiciones en Madrid y los bordados segovianos adquirieron «carta de naturaleza» cultural.

María Concepción Alfaya fue pionera como historiadora y etnógrafa, además de la primera mujer que formó parte de la Universidad Popular Segoviana, hoy Real Academia de San Quirce. Concha Alfaya tuvo un claro compromiso político: militó en Acción Republicana e Izquierda Republicana, los partidos que fundó y dirigió Manuel Azaña, y fue dirigente de esta formación en Segovia.

La tercera protagonista de la tarde fue María Victoria Jiménez Crozat, madrileña que llegó a Segovia hacia 1915 como profesora de la Escuela Normal de Maestras e impulsó la Escuela del Hogar, iniciativa que ofrecía formación en costura, cocina y labores domésticas a fin de mejorar las aptitudes de las mujeres como madres y esposas, aunque también les abría la puerta a trabajos remunerados fuera del hogar, como costureras. «En una sociedad muy tradicional, esta fórmula representaba una posición intermedia, más aceptable por las familias y por la sociedad en general», dijo Pérez-Villanueva.

La ponente concluyó que la proyección de la JAE en la educación femenina segoviana contribuyó a que las mujeres salieran de su aislamiento doméstico y ganaran visibilidad. «Y cuando salían de su casa ya no había marcha atrás». El trabajo de las Alfaya y de Jiménez Crozat ejemplifica cómo la renovación pedagógica tuvo un impacto concreto y duradero en la provincia, pues dignificó saberes tradicionalmente femeninos y facilitó la incorporación laboral de la mujer en entornos muy conservadores.

El ciclo continúa el próximo viernes, 24 de abril, a las 19:00 horas, con la conferencia de Mario Pedrazuela Fuentes sobre Las Colonias Escolares Internacionales de La Granja. Todas las sesiones tienen lugar en el Aula de San Quirce con entrada libre hasta completar aforo.