El Aula de San Quirce acogió este viernes, 13 de marzo, la segunda lección del XLVII Curso de Historia de Segovia, dedicado a la relación de Segovia con la Junta para Ampliación de Estudios (JAE). Bajo el título Ciencia serrana. La Junta para Ampliación de Estudios en el Guadarrama, el biólogo e historiador de la ciencia Santos Casado de Otaola ofreció una conferencia magistral sobre la Sierra de Guadarrama como espacio de encuentro científico entre Segovia y Madrid.

La lección exploró la Sierra, frontera divisoria entre ambas Castillas, como lugar de convergencia científica. Desde la segunda mitad del siglo XIX, naturalistas, geólogos y botánicos madrileños prestaron atención al Guadarrama atraídos por su diversidad altitudinal y novedad biológica. Figuras como Mariano de la Paz Graells, Casiano de Prado, José Macpherson o los jóvenes Ignacio Bolívar, Salvador Calderón y Francisco Quiroga realizaron fecundas excursiones. En el lado segoviano, los Reales Sitios llamaron la atención de ingenieros de montes como Rafael Becerro de Bengoa y Joaquín María de Castellarnau, quien estudió los bosques y publicó trabajos pioneros. Estos científicos actuaron como anfitriones para otros colegas madrileños y fomentaron intercambios que mezclaban el rigor investigador con el disfrute excursionista.
Casado subrayó el papel precursor de la Institución Libre de Enseñanza (1876), inspirada por Francisco Giner de los Ríos, que promovió el excursionismo educativo y científico en la Sierra. Muchos de sus miembros (Macpherson, Bolívar, Calderón) contribuyeron luego a la Junta para Ampliación de Estudios, creada en 1907, que agrupó centros como el Museo de Ciencias Naturales, dirigido por Bolívar, y concedió becas para la renovación investigadora. La primera huella que la JAE dejó en el Guadarrama fue la llamada Estación Alpina de Biología, en la que trabajaron numerosos científicos.
En el siglo XX, investigadores como Celso Arévalo, pionero en ecología de aguas continentales, estudiaron la laguna de Peñalara y divulgaron sus hallazgos en revistas como Cultura Segoviana. Incluso en el campo de las humanidades, Ramón Menéndez Pidal —desde su casa en San Rafael— cultivó la visión filológica de la Sierra al localizar topográficamente pasajes del Libro de buen amor, del Arcipreste de Hita, promoviendo en 1930 la declaración de la Peña del Arcipreste como Monumento Natural de Interés Nacional.
La conferencia, presentada por el académico Juan Manuel Moreno Yuste, puso de manifiesto cómo la JAE tendió «puentes culturales y afectivos» entre ambas vertientes del Guadarrama a través de la ciencia y fusionó investigación, educación, conservación y amor por la naturaleza. Un «paseo serrano» que demostró el protagonismo de Segovia en la regeneración científica española.
El Curso de Historia continuará el próximo viernes, 20 de marzo, con la conferencia Médicos segovianos y la Junta para Ampliación de Estudios, a cargo de Juan Manuel Garrote Díaz, del Colegio de Médicos de Segovia. Será a las 19:00 horas, en el Aula de San Quirce.
