Gratitud y reconocimiento a la figura de María Jesús Callejo Delgado

La Real Academia de Historia y Arte de San Quirce celebró este miércoles, 18 de marzo, una sentida sesión necrológica en memoria de la historiadora del arte María Jesús Callejo Delgado, académica de número fallecida el pasado 10 de diciembre. La velada, marcada por la emoción y el recuerdo compartido, reunió a compañeros, familiares y amigos en un acto que evocó tanto su brillante trayectoria intelectual como su profunda calidad humana.

Tras las palabras de bienvenida del director, Pablo Zamarrón, intervinieron los académicos José Antonio Ruiz y Susana Vilches —que leyó unas palabras de la también académica María Teresa Cortón de las Heras, ausente por razones personales—, así como Paloma Pastor, directora del Museo Tecnológico del Vidrio y amiga de la fallecida.

José Antonio Ruiz, excompañero de Callejo Delgado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, ofreció un recorrido biográfico de la homenajeada: «María Jesús y yo convivimos más de treinta años en la Escuela y allí se fraguó nuestra amistad», comenzó. El académico de mérito evocó la temprana vocación de la profesora —»habiendo nacido junto a la iglesia de San Millán, estaba predestinada a ser historiadora del arte»— y destacó su fidelidad investigadora al Real Sitio, «lugar que conocía como nadie». Más allá del ámbito académico, Ruiz subrayó la dimensión personal de Callejo Delgado: «Estuve en su boda, fruto de la cual fueron sus hijas, María y Aurora. Pero lo que recuerdo con sustancia son las comidas familiares a las que casi cada domingo me invitaba. Vivía por entonces en Nueva Segovia, en un chalet con un pequeño jardín. No sé quién cocinaba, si el marido o ella, pero la verdad es que en aquella casa se comía muy bien».

José Antonio Ruiz, Pablo Zamarrón y Rafael Cantalejo / ENRIQUE DEL BARRIO
José Antonio Ruiz, durante su intervención / ENRIQUE DEL BARRIO
Susana Vilches se dirige a los asistentes en nombre de María Teresa Cortón / ENRIQUE DEL BARRIO
Paloma Pastor habla de María Jesús Callejo Delgado / ENRIQUE DEL BARRIO

Por su parte, el texto de María Teresa Cortón, leído con sentimiento por Susana Vilches, puso el acento en el legado intelectual y humano de María Jesús Callejo Delgado. «Su relación con la ciudad fue siempre profunda y consciente», afirmó Cortón, que destacó el vínculo indisoluble entre Callejo y Segovia. La académica hizo igualmente referencia al rigor investigador de su compañera —»La suya era una mirada rigurosa, sólidamente documentada y particularmente sensible a los matices de la historia»— e incidió en su carácter y en la huella de su ausencia: «María Jesús poseía una extraordinaria capacidad para escuchar, comprender y acompañar. Hablar de ella en pasado sigue resultando extraño… su ausencia se percibe hoy con una claridad dolorosa».

Paloma Pastor, compañera en mil batallas y amiga, resaltó la proyección de Callejo en el estudio del Real Sitio de San Ildefonso: «Su relación con este lugar fue mucho más que un proyecto de estudio; se convirtió en un firme compromiso». Desde la experiencia compartida, Pastor subrayó la profesionalidad con la que Callejo Delgado abordaba su trabajo y su capacidad divulgativa: «Con María Jesús no había nada improvisado, todo estaba pensado, calificado, sólidamente construido. Cada vez que tomaba la palabra, su pasión era contagiosa». Finalmente, puso en valor su dimensión humana: «Siempre estaba dispuesta a ofrecer su ayuda con generosidad y entrega, sin esperar reconocimiento alguno».

En el ambiente flotó un sentimiento unánime de gratitud y reconocimiento hacia una figura clave en la investigación histórica segoviana, cuyo legado —intelectual y humano— permanecerá vivo en la institución y en quienes compartieron su camino vital.