McGrath cierra el ciclo Martes de San Quirce con una relectura tomista de ‘El Quijote’

La Real Academia de San Quirce puso fin este martes, 26 de mayo, al ciclo Martes de San Quirce con una conferencia del académico correspondiente Michael McGrath, titulada Un caballero y la verdadera felicidad: una aproximación tomista a don Quijote. Investigador estadounidense de la Universidad de Georgia Southern, McGrath es especialista en el Siglo de Oro, ha estudiado el teatro barroco en los corrales de comedias segovianos, las celebraciones del Corpus Christi y la devoción local, lo que le ha valido ser considerado «un segoviano más» por la comunidad académica.

McGrath, que calificó El Quijote como «la novela de todo el mundo, una Biblia de la humanidad», propuso una lectura ética y metafísica de la obra de Miguel de Cervantes. Siguiendo a santo Tomás de Aquino, el académico distinguió entre felicidad imperfecta (conocimiento de Dios por el intelecto) y felicidad perfecta (visión beatífica directa de Dios). Según su tesis, al transformarse en don Quijote, Alonso Quijano inicia un camino de búsqueda espiritual que culmina en su lecho de muerte, donde recupera la razón, renuncia a las ilusiones caballerescas y se orienta hacia Dios como Alonso Quijano ‘el Bueno’.

El ponente analizó en el personaje de Cervantes las distintas virtudes tomistas. En relación con las teologales, destacó la fe activa de don Quijote, su esperanza inquebrantable ante el fracaso y su caridad operativa al defender al prójimo, incluso con resultados imperfectos, como ocurre con la liberación de los galeotes. Respecto a las virtudes cardinales, examinó la prudencia distorsionada por los libros de caballerías, la justicia como restauración del orden moral, la templanza en su progresiva moderación de impulsos y, especialmente, la fortaleza, que alcanza su cima no en la resistencia física a los golpes que recibe, sino en el acto supremo que para el personaje supone renunciar a su identidad ilusoria.

Michael McGrath recurrió a la analogía aristotélica del arquero: «Don Quijote dispara con intensidad, pero sin conocer el blanco verdadero. Sus errores y fracasos no son meros desatinos, sino etapas de un proceso educativo moral que lo acerca progresivamente a la verdad», dijo. La conferencia subrayó el valor perdurable de don Quijote como espejo de la condición humana: el error no condena al fracaso permanente, y la verdadera felicidad reside en la transformación interior y la orientación hacia el bien supremo. «Don Quijote nos enseña que la felicidad verdadera no se encuentra en los bienes externos que solemos perseguir, sino en una transformación interior orientada hacia la verdad. Y nos muestra que el error no es necesariamente un obstáculo, sino un elemento del proceso de crecimiento humano».

Con esta sesión, el ciclo Martes de San Quirce concluyó una edición que ha contado con una nutrida concurrencia de público. La Real Academia reafirma así su papel como espacio de rigor académico y diálogo cultural abierto en Segovia.